Paola Ugaz es una galardonada periodista de investigación peruana. En 2015, fue coautora, junto con Pedro Salinas, de un libro titulado Mitad Monjes, Mitad Soldados (Mitad Monjes, Mitad Soldados). El libro revela un presunto patrón de abuso sexual, físico y psicológico dentro del Sodalitium Christianae Vitae, una organización católica peruana. Desde entonces, Paola Ugaz ha enfrentado numerosas demandas derivadas de su investigación periodística. Media Defence ha brindado apoyo legal a Paola Ugaz en estos casos.
¿Un ataque coordinado, tanto legal como personal?
Un aspecto que llama la atención en las demandas contra Paola Ugaz es la aparente conexión entre las personas influyentes que la demandan. Es plausible que Paola Ugaz sea víctima de un ataque legal coordinado.
En los últimos años, el acoso judicial persistente contra los periodistas ha ido en aumento. común En Perú y Latinoamérica, forma parte de una tendencia en la que individuos poderosos utilizan demandas judiciales para intimidar a los periodistas que informan sobre ellos.
A menudo, el acoso legal va de la mano del acoso personal: Paola Ugaz ha soportado críticas llenas de odio, acusaciones falsas sobre su vida privada y comentarios misóginos en las redes sociales. También ha recibido amenazas de muerte como consecuencia de su labor periodística. A pesar de las numerosas amenazas, los abusos y los juicios estresantes, continúa con su periodismo de investigación en Perú.
Las demandas
Tuitear sobre un arzobispo
El arzobispo de Piura y Tumbes interpuso una demanda por difamación contra Paola Ugaz en 2018 por tuits que ella publicó sobre él y su organización religiosa. Los tuits se publicaron en el contexto de la visita del papa Francisco a Perú. En 2019, sus abogados lograron que el caso se trasladara de Piura a Lima. Posteriormente, el arzobispo anunció públicamente su intención de retirar la denuncia contra Paola Ugaz.
Aparece en un documental.
El empresario Alberto Gómez de la Torre interpuso dos causas contra Paola Ugaz en 2018. Gómez de la Torre es ex gerente general de la empresa inmobiliaria Miraflores Perú, un gran porcentaje de cuyas acciones son pretendidamente Propiedad de la organización católica Sodalitium.
En uno de estos casos, demandó a Paola Ugaz con el argumento de que hizo declaraciones falsas como testigo durante el juicio por difamación contra su colega Pedro Salinas. Durante el juicio, Paola Ugaz negó haber participado en la producción de la Al Jazeera un documental El escándalo del sodalito.
El documental se centra en la empresa inmobiliaria Miraflores Perú, que en 2012 —según afirma el documental— contrató a bandas criminales para desalojar a los habitantes de sus terrenos con el objetivo de construir un imperio inmobiliario en Piura, ciudad del noroeste de Perú. Actualmente, en esos terrenos se ubica el Miraflores Country Club, un complejo inmobiliario de lujo.
Si bien Paola Ugaz aparece en el documental como entrevistada, no figura en los créditos ni tiene ni ha tenido nunca ninguna relación laboral con Al Jazeera. El juicio aún está en curso.
Denunciar la misoginia y la difamación
En 2020, Luciano Revoredo, director del sitio web de noticias católicas La Abeja, presentó una demanda por difamación contra Paola Ugaz. Alegó que las declaraciones de Paola Ugaz —en concreto, que la cobertura que La Abeja hizo de las demandas en su contra era difamatoria y misógina— constituyen difamación agravada según el artículo 132 del Código Penal peruano.
El artículo 132 tipifica como delito la difusión de noticias atribuidas a una persona, evento, cualidad o comportamiento que puedan dañar el honor o la reputación de alguien. En caso de difamación agravada, el acusado se enfrenta a una posible pena de prisión de hasta tres años. Los términos del artículo 132 son ambiguos, lo que deja margen para la interpretación judicial.
Cuando las autoridades tienen tanta discreción para decidir qué significa "dañar" el honor o la reputación de alguien, es fácil que las personas poderosas utilicen las denuncias por difamación para silenciar y acosar a los periodistas.
Mensajes de WhatsApp falsificados
En enero de 2021, la Fiscalía General del Perú abrió una investigación contra Paola Ugaz por presuntas acusaciones de lavado de dinero. Estas acusaciones fueron presentadas nuevamente por Revoredo. Las alegaciones se basan en artículos que contienen mensajes falsos de WhatsApp, publicados en el periódico peruano Expreso. Los artículos combinan hechos con información falsa. Por ejemplo, detallan el empleo de Paola Ugaz en la municipalidad de Lima y sus viajes a Guatemala durante dicho empleo. Sin embargo, la ficción se impone para afirmar que Paola Ugaz coordinó la entrega ilegal de fondos municipales a ciertas personas.
Como ha escrito Paola Ugaz en un reciente artículo de opinión en el El Correo de WashingtonLa naturaleza volátil de la aplicación de la ley en Perú significa que la Fiscalía “carece de mecanismos para filtrar la veracidad de las acusaciones”.
Últimas novedades
En enero de 2022, el tribunal de primera instancia dictaminó absueltos Paola Ugaz fue demandada por difamación agravada por Revoredo. El tribunal dictaminó que sus declaraciones no constituían difamación, sino legítima defensa. Revoredo apeló la sentencia. En junio de 2022, un tribunal de apelaciones de Perú confirmó la decisión del tribunal de primera instancia. Esto significa que Paola Ugaz finalmente ganó el caso.
Esta sentencia sienta un precedente importante para la libertad de expresión. Es también una sentencia crucial para otras periodistas (mujeres) en Perú, muchas de las cuales sufren ataques con frecuencia.
A pesar de este avance positivo, los demás casos contra Paola Ugaz siguen en curso. En octubre de 2022, la Fiscalía decidió continuar con la investigación por blanqueo de capitales.
Paola Ugaz parece ser blanco de un ataque coordinado que utiliza leyes de difamación para intentar reprimir la libertad de expresión sobre temas de interés público. Este tipo de ataques legales representan una grave amenaza para la libertad de expresión. Las numerosas demandas en su contra forman parte de una tendencia creciente en América Latina, donde individuos poderosos intimidan a quienes los investigan.
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