Para celebrar nuestro 15.º aniversario, repasamos algunos de los casos en los que hemos trabajado y que han tenido resultados positivos para la libertad de expresión. Para empezar, destacamos el histórico caso del mural MOVICE, en el que la Corte Constitucional colombiana falló a favor de la justicia y los derechos humanos.
El escándalo de los "falsos positivos" y el mural de MOVICE
En octubre de 2019, un grupo de activistas se reunió para pintar un mural en una pared frente a una importante autopista en el centro de Bogotá. Organizado por el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (PELÍCULAEl mural identificaba a cinco altos mandos militares que ocupaban puestos clave durante las ejecuciones extrajudiciales de miles de civiles, ahora conocidas como "falsos positivos". Horas después, miembros del ejército colombiano borraron con pintura la obra de los artistas.
La 'falsos positivos El escándalo salió a la luz por primera vez en 2008. Desde principios de la década de 2000, en su afán por lograr la victoria contra las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), los comandantes militares colombianos comenzaron a incentivar el asesinato de combatientes guerrilleros ofreciendo recompensas a cambio de un mayor número de víctimas. Como consecuencia, miles de civiles inocentes fueron asesinados y acusados falsamente de ser guerrilleros. Cuando el mural denunció la impunidad de los falsos positivos, nadie había sido acusado en relación con estos crímenes. MOVICE buscó corregir esta situación, plasmando en el mural la pregunta "¿Quién dio la orden?".
Aunque los militares intervinieron antes de que los activistas pudieran terminar la obra, su acto de censura resultó contraproducente. Horas después de su retirada, el colectivo activista Puro Veneno compartió el diseño original del mural en redes sociales con el hashtag #EjercitoCensuraMural. MOVICE también publicó fotografías del mural en redes sociales, que rápidamente se viralizaron. La imagen inundó las calles de Bogotá en una variedad de formatos nuevos, desde carteles hasta mascarillas.
Arte callejero en Colombia
El arte callejero ha sido durante mucho tiempo una forma de expresión protegida en Bogotá. Se ha convertido en una vía clave para que los activistas difundan sus mensajes. En 2011, el gobierno municipal despenalizó el graffiti. Lo hizo en respuesta a una ola de protestas que siguieron a la asesinato de Diego BecerraBecerra, un artista callejero de 16 años, fue asesinado por la policía. En una manipulación escalofriantemente similar al escándalo de los "falsos positivos", la policía intentó incriminarlo colocando un arma en el lugar de su muerte. El paso subterráneo donde fue asesinado sigue siendo repintado por artistas callejeros, no solo como homenaje a su vida, sino también como recordatorio del crimen cometido por agentes del Estado.
Esto refleja la importancia del arte callejero en Bogotá como método para desafiar al Estado en momentos políticos cruciales y preservar la memoria de las víctimas. Durante las protestas de finales de 2019, los activistas volvieron a utilizar el arte callejero como método de protesta contra el gobierno. Mientras marchaban por un mejor acceso a la educación, un joven de 18 años... Dilan Cruz fue asesinado tras ser alcanzado por una granada de gas disparada por la policía. El nombre y la imagen se extendieron rápidamente por toda la ciudad., incluso en forma de pegatinas que dicen “Dilan Cruz. Sirven como una historia alternativa a la del Estado colombiano, para que todos la vean y nunca la olviden”.
Acción legal contra MOVICE
Los soldados del ejército no solo censuraron el mural, sino que MOVICE pronto se enfrentó a acciones legales por difundirlo en redes sociales. Uno de los comandantes representados, Marcos Evangelista Pinto Lizarazo, presentó una tutela solicitando la eliminación de cualquier imagen del mural de las plataformas en línea debido al daño percibido a su reputación. Mario Montoya Uribe, excomandante del Ejército Nacional que también aparecía en el mural, pronto hizo lo mismo.
En respuesta a la acción legal, MOVICE afirmado Afirmaron que simplemente habían presentado información objetiva que no dañaba la reputación ni violaba los derechos de Pinto y Montoya. Sostuvieron que el mural debía estar protegido por el derecho a la libertad de expresión. Además, MOVICE destacó la importancia de divulgar la verdad sobre lo sucedido y quiénes fueron los responsables para que tales crímenes jamás se repitieran.
Una orden para retirar el mural de las calles y las redes sociales.
En febrero de 2020, sin embargo, un tribunal local falló a favor de los oficiales militares y ordenó que el mural fuera retirado tanto de las calles como de las redes sociales. Para entonces, el mural ya se había compartido miles de veces en diversas plataformas.
Nuestra intervención en el caso
Defensa de los medios intervenido en el caso más adelante ese año al presentar una amicus curiae Ante la Corte Constitucional de Colombia. En nuestro escrito, argumentamos que el escándalo de los "falsos positivos" ya era objeto de debate nacional e internacional. La Fiscalía General de la República, la Jurisdicción Especial para la Paz y la Corte Penal Internacional estaban investigando dicho escándalo. Además, las graves violaciones de derechos humanos, como las ejecuciones extrajudiciales de miles de civiles, eran de interés público y debían recibir mayor protección.
En nuestra intervención, destacamos la jurisprudencia pertinente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que reconoce la prevalencia del interés público y la libertad de expresión sobre los derechos al buen nombre y al honor.
La orden del tribunal local de eliminar las imágenes del mural de internet supondría una carga excesiva e imposible para MOVICE. Además, argumentamos que tal medida no se ajustaría a los principios de necesidad y proporcionalidad del derecho internacional.
Llegamos a la conclusión de que, en este caso, fallar a favor de la reputación de los oficiales militares por encima de los derechos a la información de interés público y la libertad de expresión constituiría una violación de las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.
Sentencia del Tribunal Constitucional: la libertad de expresión triunfa.
Casi dos años después de que comenzaran los procedimientos legales, el Tribunal Constitucional finalmente... dictaminó En noviembre de 2021, se afirmó que el mural representaba una forma legítima de expresión. Se declaró que, dada la gravedad y el impacto del escándalo de los "falsos positivos" en la sociedad colombiana, el mural y la información que contenía eran, evidentemente, de interés público.
La Corte Constitucional también determinó que no encontró en el mural una atribución directa de responsabilidad a los oficiales militares. Concluyó que MOVICE pretendía difundir el mensaje de que las víctimas de crímenes internacionales exigían conocer la verdad sobre los "falsos positivos". La Corte colombiana sostuvo que el tema representado en el mural era "un asunto de evidente interés público [...], relacionado con las responsabilidades de una persona que ejercía un rol de mando en el Ejército Nacional; no carece de fundamento alguno en las investigaciones judiciales que se encuentran en curso, y no resulta en declaraciones vejatorias o desproporcionadas".
El Tribunal también aclaró que «la verdad reconstruida mediante mecanismos extrajudiciales refuerza su dimensión colectiva, contribuye a la construcción de la memoria histórica y, además, reivindica su valor autónomo para las víctimas. Los relatos públicos elaborados [por las víctimas], además de representar una vía de inclusión, restituyen su derecho al honor y permiten que su propia verdad se materialice». Cabe destacar que el Tribunal concluyó que, en el presente caso, «la censura puede resultar en la revictimización de las personas afectadas por los respectivos crímenes».
El mural fue repintado
En diciembre de ese año, los activistas de MOVICE repintaron el mural. Esta vez, lo actualizaron para incluir nuevas estadísticas: 6,402 víctimas de ejecuciones extrajudiciales. Además, representaron a un noveno comandante militar que no figuraba en el mural original.
Este caso plantea cuestiones importantes en torno a la protección del derecho a la libertad de expresión de los periodistas y las organizaciones que actúan en defensa del interés público. Los periodistas en Colombia se enfrentan a una miríada de amenazas por sus informes, incluyendo violencia, intimidación y secuestros. En los últimos años ha habido un aumento en el uso de acoso judicial silenciar o amenazar a los periodistas, como cuando los demandantes solicitan retractaciones o la revelación de sus fuentes.
En un país que aún lidia con los crímenes violentos cometidos durante la guerra civil que duró décadas, el caso MOVICE plantea la cuestión de hasta qué punto el derecho a la libertad de expresión coexiste con el derecho de los funcionarios públicos al honor y la reputación. La sentencia del Tribunal Constitucional, a favor de los activistas por la libertad de expresión que denuncian la impunidad de los graves crímenes cometidos por las fuerzas de seguridad, constituye una firme reivindicación de la justicia y la verdad.