En las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central, al igual que en otras partes del mundo, la gente recurre cada vez más a internet para informarse. Por ello, los internautas de Kirguistán se mostraron consternados cuando se bloqueó el sitio web de noticias en ruso fergana.ru, con sede en Moscú pero con un gran número de seguidores en la región.
Actualmente se está tramitando un caso judicial en Biskek, la capital de Kirguistán, que impugna dicha medida, y el Ministerio de Desarrollo Económico y Financiero (MLDI) está brindando apoyo financiero. La audiencia celebrada en diciembre concluyó con la solicitud del juez de más información a las autoridades, y la próxima audiencia está prevista para mediados de enero.
El asunto se remonta a junio de 2010, cuando estalló la violencia interétnica, que dejó al menos 400 muertos, en la región de Osh de Kirguistán. Un año después, el parlamento kirguís adoptó una resolución para bloquear la fergana.ru El sitio web fue clausurado en el país por haber publicado "información subjetiva" sobre los enfrentamientos.
El primer ministro aceptó la resolución y el sitio web fue bloqueado en febrero de 2012. Sin embargo, la validez legal de esta medida es cuestionada, e incluso el presidente del país declaró que era "inapropiada".
En noviembre, el abogado del sitio web, Nurbek Toktakunov, presentó dos peticiones ante un tribunal de Bishkek para impugnar el bloqueo. La primera, en nombre del propio sitio web, argumenta que un medio de comunicación solo puede ser prohibido por orden judicial y no por resolución parlamentaria, por lo que el bloqueo del sitio y la posterior negativa a levantarlo fueron ilegales.
La segunda denuncia está presentada a nombre del Sr. Toktakunov y alega que su derecho como ciudadano a acceder a la información fue violado por el bloqueo.
Las peticiones argumentan también que, según la ley, dicha acción solo puede emprenderse si un tribunal declara que la información en cuestión es "extremista", y que la fiscalía debería solicitar al tribunal que inicie un proceso judicial en consecuencia.
Nani Jansen, de MLDI, comentó que el caso era importante para la organización. Afirmó que «esto no solo afecta al derecho del sitio web, como medio de comunicación, a informar, sino también al derecho del público kirguís a recibir y leer la información. No le corresponde al parlamento kirguís ni al presidente decidir qué sitios web puede o no leer la gente. Eso es censura, y no hay lugar para eso en una democracia moderna».