Esta es una traducciĂłn al inglĂŠs de un artĂculo publicado en Folha de S.Paulo el 3 de mayo de 2026, con motivo del DĂa Mundial de la Libertad de Prensa. Lea el original aquĂ. Se trata de una pieza colaborativa de Media Defence y nuestro socio. abrazo (AsociaciĂłn BrasileĂąa de Periodismo de InvestigaciĂłn), que examina el uso del acoso judicial contra la prensa en Brasil y a nivel mundial.
Es probable que la represiĂłn sofisticada y el acoso judicial destinados a silenciar a los periodistas se intensifiquen en los aĂąos electorales. Sin embargo, una de las consecuencias mĂĄs preocupantes de esta escalada es la autocensura: periodistas que, tras presenciar lo ocurrido a sus colegas, deciden no publicar nada.
Algo ha cambiado en la forma en que los gobiernos silencian a los periodistas. TodavĂa son arrestados o agredidos: 119 fueron que han muerto a nivel mundial en 2025, segĂşn UNESCOPero se ha instaurado una forma de represiĂłn mĂĄs sofisticada: acoso judicial.
Se trata de procesos estratĂŠgicos diseĂąados para silenciar a los periodistas, ya sea mediante demandas idĂŠnticas en mĂşltiples jurisdicciones, reclamaciones de indemnizaciĂłn desproporcionadas o procesos penales para arrestarlos y estigmatizarlos. Y estĂĄ funcionando, porque permite a los actores polĂticos disfrazar la censura con la apariencia de un debido proceso.
El nĂşmero de casos de Media Defence se ha duplicado en tan solo cinco aĂąos. Solo en 2025, brindĂł apoyo a periodistas y medios de comunicaciĂłn Profesionales intervinieron en 450 casos en mĂĄs de 100 paĂses, una cifra rĂŠcord. Y es probable que este nĂşmero se supere: en las primeras semanas de 2026, las solicitudes de ayuda ya habĂan aumentado un 30 %.
Casi un tercio de los casos provienen de AmĂŠrica Latina. Y Brasil merece especial atenciĂłn, dada la sofisticaciĂłn que ha adquirido el acoso judicial.
El seguimiento continuo realizado por Abraji muestra que los ataques tienden a intensificarse en aĂąos electorales, y el acoso judicial se convierte en la herramienta predilecta de actores polĂticos o privados poderosos. Entre 2008 y 2024, cuatro de los ocho demandantes con mayor nĂşmero de demandas contra periodistas en Brasil eran actores polĂticos, y seis de las diez sentencias mĂĄs cuantiosas procedĂan de demandas presentadas por un juez que habĂa sido objeto de un reportaje periodĂstico.
En el DĂa Mundial de la Libertad de Prensa, es importante seĂąalar que el acoso judicial contra los periodistas no se produce cuando un juez procesa legĂtimamente a un reportero, sino cuando el sistema judicial se instrumentaliza contra la prensa. El Tribunal Supremo de Brasil, en sesiĂłn plenaria, ha defendido sistemĂĄticamente la libertad de prensa como un derecho constitucional. Sin embargo, este precedente no siempre se respeta, ni siquiera dentro del propio tribunal, donde magistrados que dictan sentencias unilaterales a veces se han desviado de ĂŠl. Esto tambiĂŠn se observa en las decisiones monocrĂĄticas del tribunal, que fomentan una tendencia aĂşn mĂĄs preocupante en los tribunales inferiores.
Esto no es exclusivo de Brasil. En todo el mundo, la situaciĂłn es sorprendentemente similar. Se presentan cargos penales para encarcelar a los crĂticos. Se utilizan de forma extensiva las leyes de seguridad nacional para atrapar a los periodistas. Quienes cubren protestas y elecciones se enfrentan a acusaciones falsas. Se lanzan campaĂąas de desinformaciĂłn contra quienes publican informes veraces que exponen a ministros o multimillonarios.
Ley rusa de 2012 sobre âagentes extranjerosâ Esto ha inspirado legislaciĂłn similar en Venezuela, Paraguay, El Salvador, PerĂş y Georgia. Estas leyes intentan presentar a los periodistas como espĂas o incluso terroristas, aun cuando su Ăşnica conexiĂłn con el extranjero sea una beca de investigaciĂłn de una fundaciĂłn internacional.
Lo que une todo esto es el temor al periodismo independiente y combativo. Los casos recientes contra periodistas no se ajustan a una Ăşnica ideologĂa polĂtica. Este fenĂłmeno global de persecuciĂłn de reporteros debilita la rendiciĂłn de cuentas democrĂĄtica y normaliza la impunidad de quienes atacan al mensajero.
MĂĄs preocupante que el creciente nĂşmero de casos son aquellos que nunca llegan a nosotros: periodistas que vieron lo que les sucediĂł a sus colegas y DecidiĂł no publicar una historiaEste silencio es el objetivo. Y cada vez queda mĂĄs claro.
ArtĂculo escrito en coautorĂa por:
Carlos Gaio Director ejecutivo de Media Defence
Ana Carolina Moreno Presidente de Abraji