Claudia Duque: La lucha contra la vigilancia estatal en Colombia

“Me pregunto a diario si seré capaz de continuar con todo esto. Pero nunca he dudado de que esta es mi profesión y lo que quiero hacer.” Claudia Duque, Entrevista realizada por Nicolas Guzman en 2019 para DW.com.

La valiente y apasionada Claudia Duque es una galardonada periodista colombiana que, junto con su hija, ha sido objeto de una prolongada campaña de acoso, violencia y vigilancia durante veinte años. Con nuestro apoyo, Duque ha dedicado años a denunciar los abusos que ha sufrido ante tribunales nacionales e internacionales. Duque ha resistido las amenazas y los abusos de algunos de los actores más poderosos de Colombia y continúa denunciando violaciones de derechos humanos.

El caso de Jaime Garzón

El asesinato de su colega periodista Jaime Garzón en 1999 fue un momento crucial para Claudia Duque. Garzón se dirigía al trabajo cuando dos hombres lo interceptaron y le dispararon repetidamente en la cabeza y el pecho. Siendo una figura muy conocida en Colombia, el asesinato de Garzón conmocionó a la nación.

En 2001, dos años después del asesinato, la fiscalía no había logrado llevar a nadie ante la justicia. Sin fe en la chapucera investigación criminal, Duque decidió investigar el asesinato por su cuenta. Y esta decisión cambiaría su vida para siempre.

Duque convenció al hermano de Garzón para que designara un abogado que representara a la familia en el proceso legal. Además, este nuevo abogado se mostró dispuesto a apoyar a Duque en su investigación, facilitándole acceso a toda la documentación pertinente. Sin embargo, las irregularidades del caso no tardaron en salir a la luz. Pronto, Duque era seguida cada vez que salía de su casa; la seguían coches sospechosos y desconocidos; recibía llamadas telefónicas anónimas y amenazantes. El acoso culminó en julio de ese año, cuando fue secuestrada, robada y le dijeron que dejara en paz a los muertos. Para protegerse, Claudia Duque huyó del país en septiembre de 2001.

La policía secreta colombiana

En 2002, Claudia Duque regresó a Colombia para continuar con su investigación, a pesar del acoso constante.

Tras anotar las matrículas de los coches que la habían seguido el año anterior, Duque logró rastrear una de ellas hasta la policía secreta colombiana. Conocida como DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), la policía secreta colombiana realizaba labores de contrainteligencia sobre amenazas internas y externas. A medida que Duque profundizaba en la investigación de la muerte de su colega, comenzó a descubrir pruebas que vinculaban al DAS con el encubrimiento.

Lamentablemente, el hecho de que Duque estuviera empezando a descubrir la verdad no pasó desapercibido para sus acosadores. Como consecuencia, el DAS intensificó su campaña de intimidación. Dejaron claro que tenían acceso a todos los correos electrónicos y llamadas telefónicas de Duque. Incluso comenzaron a amenazar con violencia física y sexual a su hija pequeña. Duque no tuvo más remedio que exiliarse una vez más en diciembre de 2004.

Escándalo de escuchas telefónicas

Claudia Duque regresó a Colombia en 2006. Ante las continuas amenazas en su contra, el gobierno colombiano le proporcionó un equipo de seguridad. Sin embargo, en 2007, el Ministerio del Interior retiró dicho equipo, alegando como justificación una ocasión en la que Duque condujo sin sus guardaespaldas.

En respuesta, Duque solicitó al Ministerio del Interior que revisara la decisión y lo llevó ante los tribunales. Fue durante este proceso ante el Tribunal Constitucional que Duque descubrió que, en lugar de protegerla, sus guardaespaldas la habían estado espiando. El DAS y el Ministerio del Interior presentaron informes recopilados por sus guardaespaldas, quienes monitoreaban sus movimientos y registraban sus actividades y opiniones. Cuando, en 2008, el Tribunal Constitucional ordenó al DAS que entregara todos los archivos que tenía sobre Duque, ella finalmente pudo evaluar el alcance de la vigilancia.

Con acceso a estos documentos, Duque pudo probar concretamente que DAS estaba detrás de la campaña de persecución. Es más, descubrió una campaña sistemática y masiva de vigilancia ilegal, escuchas telefónicas, interceptación de correos electrónicos y monitoreo de cuentas bancarias. La vigilancia se dirigió contra muchos periodistas y defensores de derechos humanos, incluida ella misma. Como resultado directo de sus investigaciones, el “Escándalo de escuchas telefónicas” se rompió y provocó la disolución de DAS.

La lucha contra la impunidad

Claudia Duque presentó numerosas denuncias por la persecución que sufrió. En ellas, acusa al DAS de haberla secuestrado en 2001 y de haberla perseguido constantemente durante una década. Finalmente, en 2011, se abrió una investigación.

Duque presentó las pruebas al fiscal que investigó su caso, incluidos los documentos entregados por el DAS. Argumentó que la campaña deliberada e ilegal de vigilancia, intimidación y acoso —que a menudo amenazaba a su hija pequeña— constituía tortura psicológica.

En marzo de 2013, la Fiscalía de Colombia ordenó la detención de siete ex altos cargos del DAS por el delito de tortura psicológica agravada. Sin embargo, a pesar del avance que representaron estas detenciones, la búsqueda de justicia de Duque no estuvo exenta de dificultades.

Durante una inspección judicial en 2014, la Fiscalía no pudo encontrar parte de la información que tenía en sus archivos relativa al caso de Duque. La evidencia era clave para el caso, ya que consistía en los archivos informáticos incautados al DAS, incluida la base de datos completa de las actividades ilegales llevadas a cabo contra sus objetivos. En 2009, estos archivos tenían un tamaño superior a 54 gigabytes (GB). Sin embargo, en el momento de la inspección judicial, los archivos solo tenían 91 megabytes (MB). Todo, excepto los currículos de los funcionarios del DAS y los registros de entrada y salida de la sede de dicha organización, se había perdido. La desaparición de todo el expediente digital del DAS, que abarcaba el período 1959-2011, hizo imposible lograr justicia no solo en el caso de Duque, sino también para un gran número de víctimas.

De los siete ex agentes de alto rango del DAS arrestados en relación con los casos, solo tres fueron condenados.

Casos actuales

En 2017, la Fiscalía General de Colombia reconoció que, dado que la tortura psicológica constituye un crimen de lesa humanidad, no prescribe. Esto favoreció la posición de Claudia Duque cuando presentó su caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2018. En este caso, Duque impugna las violaciones de derechos humanos que sufrió a lo largo de los años, incluyendo su derecho a la privacidad, el impacto en su libertad de expresión y la consiguiente falta de justicia.

Además, Duque y otras tres mujeres han presentado una demanda. protección Ante la Corte Constitucional, se presentó una demanda relacionada con la aplicación de rastreo de contactos de COVID-19 en Colombia. A pesar de no ser obligatoria, el hecho de no tener la aplicación impidió que a Duque se le abordara un vuelo. Duque y los demás demandantes impugnan la aplicación ante la Corte Constitucional, argumentando que viola la privacidad y la libertad de circulación de las personas. Intervenimos en este caso mediante un escrito de amicus curiae que muestra los efectos que esta medida tiene en la protección de las fuentes periodísticas. Puede encontrar más información sobre este caso. aquí.

Vigilancia continua

Aún hoy, Claudia Duque sigue siendo objeto de vigilancia bajo el pretexto de medidas de seguridad. En febrero de 2020, varias fuentes fidedignas le informaron de una orden para infiltrarse en su sistema de protección. Esta orden incluía el seguimiento de sus movimientos mediante el GPS instalado en su vehículo blindado, registrando las fechas, horas, direcciones y rutas de sus desplazamientos. Incluso, estas mismas fuentes informaron de que el seguimiento culminaría en un atentado contra su vida. Duque denunció estos hechos ante la Fiscalía pocos días antes de que entraran en vigor las medidas de confinamiento por la COVID-19 en marzo.

En junio de 2021, el gobierno colombiano presentó un documento ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Este documento confirmaba que el Estado y la Unidad Nacional de Protección (UNP) monitoreaban a Duque, y a todos los demás ciudadanos bajo medidas de protección, mediante GPS. Duque presentó una petición en respuesta, solicitando los registros de sus movimientos rastreados y prueba de su consentimiento. Por supuesto, ni el gobierno ni la UNP habían obtenido jamás el consentimiento de Duque para esta invasión de su privacidad.

Dos meses después, Duque finalmente recibió una respuesta con más de 25,000 registros de ubicación que rastreaban sus movimientos a través del GPS del vehículo. Los registros databan de febrero de 2021, aunque las grabaciones anteriores se borraban periódicamente. Estos registros detallados proporcionan información más que suficiente para que un posible agresor pueda conocer la rutina de Duque e interceptar un trayecto.

Duque ha hecho pública esta información con la esperanza de que aclare la difusa línea que separa las medidas de protección de las actividades de inteligencia que afectan a los ciudadanos colombianos amenazados.

Periodismo galardonado

Claudia Duque sigue siendo una figura clave en este campo. Entre los temas que aborda en su trabajo periodístico se encuentran las desapariciones forzadas, el reclutamiento de menores por grupos armados, el impacto de la impunidad y el derecho a la justicia, y la infiltración de grupos paramilitares en entidades gubernamentales. Más recientemente, Duque ha investigado cómo la corrupción propicia las violaciones de los derechos humanos.

Actualmente, Duque trabaja para Radio Nizkor, un proyecto de información digital de la ONG de derechos humanos Equipo Nizkor. A lo largo de su trayectoria profesional, ha escrito para numerosas publicaciones nacionales e internacionales. Además, es miembro honoraria del Sindicato Nacional de Periodistas del Reino Unido e Irlanda y de la Federación Internacional de Periodistas (FIP).

Duque ha recibido varios premios internacionales por su trabajo y su valentía. En 2010, la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios de Comunicación le otorgó el Premio a la Valentía en el Periodismo. En 2011, The Daily Beast la incluyó entre las 150 mujeres más destacadas del mundo. Posteriormente, en 2014, Reporteros Sin Fronteras la nombró una de las "100 Heroínas de la Información".

La hija de Duque, María Alejandra Gómez, lidera ahora la lucha de su madre por la justicia. Se graduó como abogada y en 2018 presentó una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la persecución que ella y su madre sufrieron entre 2001 y 2008, así como por las constantes amenazas y ataques que ambas han padecido a lo largo de los años. Apoyamos a Gómez y a Duque en este caso ante la CIDH.

“Como víctima, lucharé hasta el último día de mi vida por la verdadera justicia.” Claudia Duque

 

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